LA FALSA DICOTOMÍA ENTRE LA SALUD Y LA ECONOMÍA

“Cuatro cosas es necesario extinguir en su principio: las deudas, el fuego, los enemigos y la enfermedad”. Confucio
Los griegos creían que existía un estrecho en donde vivían dos criaturas monstruosas, en la actualidad se cree que es el estrecho de Mesina entre Calabria y Sicilia en el sur de Italia: Caribdis era un ser que vivía bajo el mar, que formaba un torbellino que engullía a todos los barcos que pasaban cerca; Escila era una criatura con torso de mujer, cola de pez y su cintura era formada por el cuerpo de seis perros. Quienes se aventuraban a pasar por ese estrecho tenían un destino fatal, pues queriendo evadir a una caían en las fauces de las otras. Solo dos héroes griegos pudieron sortear ese estrecho: Ulises y Jasón, quienes sacrificaron algunos hombres, para salvar al resto de la tripulación.
Tal como lo refiere el título, en este ensayo quiero poner sobre la mesa la remanida oposición entre salud pública, para evitar las consecuencias del Covid-19, y la aplicación de políticas que ayuden a evitar una caída estrepitosa en los números de la economía.
Les voy a develar cuál es mi postura: hay que cuidar tanto de la salud como de la economía, ambas cuestiones son fundamentales: la cuarentena es necesaria para evitar la dispersión del virus entre la población y evitar el colapso del sistema de salud; la economía debe cuidarse también, pues el parate total de la actividad económica produce fuertes pérdidas a las empresas, hace caer los ingresos de las personas y el Gobierno no cumple con las metas de recaudación, ampliándose el déficit fiscal.
Pasemos al primer punto: la salud. Creo que todos estamos de acuerdo en la necesidad de la implementación de la cuarentena para evitar el contagio de las personas, dejando en actividad sólo aquellas actividades consideradas esenciales.
Podemos definir dos grupos: aquellos que sugieren una cuarentena horizontal, es decir, que la gente se quede en su casa y no salga salvo actividades esenciales, haciendo testeos sólo a aquellas personas que presenten los síntomas de la enfermedad; y otros que sugieren una cuarentena vertical, que sería: una cuarentena obligatoria para los grupos de riesgo y la posibilidad de movilizarse para el resto de la población, con un control estricto, ya sea con la lectura de la temperatura corporal como con la realización de testeos masivos, y la imposición de aislamiento de aquellas personas que presenten síntomas compatibles con el Covid-19.
En el primer grupo podemos nombrar a los siguientes países: Argentina, España, Italia, Ecuador, Perú, etc.; en el segundo grupo podemos nombrar: Japón, Corea del Sur, Taiwán, Singapur, Alemania, Gran Bretaña, Chile, etc. Cada uno de estos países tuvo resultados disimiles, así: Singapur es uno de los países que presenta pocos contagios y muertes, y por otro lado, España e Italia llegaron a la cuarentena total una vez que se produjo un incremento abrupto en el caso de contagios y muertes.
Esto demuestra que no existe una única solución aplicable a todos los países, cada uno ha aplicado la solución que les pareció mejor para su población.
Ahora analicemos el segundo asunto: la economía. Mucho se ha dicho respecto a que es mejor salvar vidas teniendo a la gente dentro de sus casas, a que exista un contagio masivo por el traslado de las personas a sus trabajos.
Este planteo adolece de varias debilidades, la primera que no puede haber contagio masivo en tanto y en cuanto desde los gobiernos correspondientes (nacional, provinciales, municipales) se tomen las medidas necesarias para evitar la aglomeración de personas y el cumplimiento de la separación entre las personas.
Otra debilidad en el argumento se da en la fortaleza de la economía de cada país, así tenemos que Alemania aplicó una cuarentena vertical, evitando así una caída fuerte de su PBI y el deterioro de la situación financiera de las personas; en el otro extremo, Argentina aplicó una cuarentena horizontal, que en principio no tuvo muchas consecuencias, pero que al momento de escribir este ensayo se empieza a notar la caída en los ingresos de las personas y en la recaudación de impuestos.
Sólo están preparados para afrontar una cuarentena horizontal, si bien se ofrece como la mejor opción, aquellos países que tienen una mejor ratio de ingreso per cápita/PBI, es decir, los llamados países del primer mundo; en el caso de Argentina, esta condición no se da, y a poco de andar, las personas empiezan a sufrir los efectos de no trabajar ni obtener los ingresos para su subsistencia, empujando a las personas a incumplir con la cuarentena por la necesidad de conseguir dinero.
Enfocándonos en Argentina, el Gobierno, lejos de empezar a implementar una cuarentena vertical, decidió mantener la cuarentena horizontal y emitir dinero -con el consiguiente peligro inflacionario- tanto para financiar planes de ayuda social, como para cubrir los agujeros del déficit fiscal. El problema, es que dejó de lado a las empresas, las pymes, los profesionales y los cuentapropistas, que quieren trabajar, o bien que se les afloje la carga tributaria, cumpliendo con las restricciones que se impongan.
Por último, no quiero dejar de hablar sobre el impacto en la población que se está viendo, las mejores predicciones dicen que la pobreza aumentaría diez puntos porcentuales, y las peores hablan de una pobreza de alrededor de setenta y cinco puntos porcentuales. Ambos escenarios son de terror, pero el presidente Fernández parece estar dispuesto a soportar una pobreza tan alta, sin que haya dicho hasta ahora cómo piensa salir de esa situación.
Muchos dicen que están dispuestos a sacrificarse, pero diría que son aquellos que tienen un ingreso mensual asegurado, y que cuentan con casa y servicios básicos, levantando el dedo y criticando a quienes sólo quieren salir a trabajar para alimentar a su familia y que no tienen las comodidades mínimas.
Gracias por haber leído este ensayo. Los invito a dejar sus opiniones en la caja de abajo para enriquecer el debate de ideas.
Hasta el próximo posteo.
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