Argentina repitiendo viejos errores
«CONVENCIDOS de la necesidad de promover el desarrollo científico y tecnológico de los Estados Partes y de modernizar sus economías para ampliar la oferta y la calidad de los bienes y servicios disponibles a fin de mejorar las condiciones de vida de sus habitantes» (Tratado de Asunción para la Constitución de un Mercado Común - 1991)
Los esfuerzos para la integración de los países de Latinoamérica no es algo nuevo, el primer intento fue la creación de la República de la Gran Colombia, en 1819, que ocupaba los actuales territorios de Panamá, Colombia, Venezuela, Ecuador y parte de Perú; pero no tuvo mucha suerte y se disolvió en 1831.
Luego, ya en el siglo XX, los países de América acordaron crear la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC) en 1960, con la firma del Tratado de Montevideo, el objetivo era crear una zona de libre comercio entre los países firmantes, pero diferentes contratiempos hicieron que los países, en 1980, crearan la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), que sigue en la actualidad.
El año que viene (2021) se va a celebrar el 30º aniversario de la firma del Tratado de Asunción, que dio comienzo al Mercado Común del Sur (Mercosur). Pero es necesario aclarar que la idea de formar este mercado común regional se remonta al 30 de noviembre de 1985; en esa oportunidad, los presidentes: Raúl Alfonsín de Argentina y José Sarney de Brasil firman la «Declaración de Foz de Iguazú», que se considera el documento inicial del Mercosur.
En 1991, y luego de varias rondas de negociaciones, los presidentes: Carlos Menem de Argentina, Luis Lacalle de Uruguay, Fernando Collor de Mello de Brasil y Andrés Rodríguez de Paraguay, firmaron el «Tratado de Asunción», que dio inicio a una estructura institucional básica y estableció un área de libre comercio entre los países firmantes.
En 1994 se firma el «Protocolo de Ouro Preto», que asignó al Mercosur personalidad jurídica internacional, le otorgó capacidad para negociar, suscribir acuerdos y crea los organismos del Mercosur: el Consejo del Mercado Común, el Grupo Mercado Común, la Comisión de Comercio, la Comisión Parlamentaria Conjunta (Parlamento del Mercosur), el Foro Consultivo Económico-Social y la Secretaría Administrativa.
Con el correr de los años, a pesar de peleas internas entre Argentina y Brasil, el Mercosur intentó crear una zona de libre comercio y una unión económica, pero hasta la fecha sólo se pudo acordar la formación de una unión aduanera; recién en la última década los países miembros se pusieron de acuerdo para firmar tratados de libre comercio con otros bloques regionales y países.
El año pasado (2019) se iniciaron las negociaciones para llegar a un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea, que fue resistido tanto por países europeos como del Mercosur.
En la actualidad, el Mercosur estaba en negociaciones para llegar a la firma de un tratado de libre comercio con Canadá, India, Corea del Sur y el Líbano. Pero el día 24 de abril de 2020 Argentina, de manera inconsulta y sin precedentes, comunicó a los demás socios su decisión de no participar más en la negociación mencionada.
Esta postura del gobierno del presidente Alberto Fernández, increíble tanto por lo intempestivo como por lo inconveniente, demuestra una falta de visión futura y un localismo exasperante, por no decir que selló el futuro del país, y lo posiciona en el club de los países «descolgados» del mundo.
Por qué digo esto, le pido lector que siga mi razonamiento: luego de la crisis económica-social producto de la Covid-19, los estudiosos estiman que muchos países van a requerir de alimentos y servicios, entonces uno se pregunta qué mejor momento que el actual para hacer tratados con países para acordar el libre comercio de productos y servicios; pero parece que Argentina, en la persona de sus dirigentes, no tienen esa visión.
A más abundamiento, siendo una cuestión de política internacional, mínimamente Cancillería debió informar al Congreso de la decisión tomada, para que la Comisión de Mercosur y Relaciones Exteriores solicite al Canciller un informe de los motivos del Gobierno para bajarse de las negociaciones, y permitir que se aporten posibles soluciones.
Ante el revuelo que provocó la noticia, ¿qué dijo Cancillería?: « [...] su política interna la Argentina se previene de los efectos de la pandemia mientras protege las empresas, el empleo y la situación de las familias más humildes (...) La Argentina dejó en claro que la incertidumbre internacional y la propia situación de nuestra economía aconsejan detener la marcha de esas negociaciones».
En consonancia con la postura del Gobierno podemos leer y escuchar a algunas personas decir que, de continuar con las negociaciones, la apertura del comercio llevaría a la pérdida de puestos de trabajo en Argentina por la entrada de bienes y la imposibilidad de competir con ellos.
Otro argumento a favor de la decisión tomada nos dice que la firma de esos tratados no contribuirá a la reconstrucción del sistema productivo nacional, que ya viene golpeado por la crisis de la Covid-19.
Por último, se da como argumento que Argentina necesita primero restablecer su situación financiera y llegar a un acuerdo con los acreedores externos que tienen bonos de deuda.
Quiero ahora ir desarmando los argumentos mencionados:
1º - Nuevamente vemos cómo aquéllos que se sienten cómodos siendo empresarios sin competencia, agitan las banderas de cuidado del trabajo nacional, y la competencia desleal de los bienes importados por los costos. No sólo es una falacia —una de tantas— sino que, lejos de preocuparse por los puestos de trabajo, que supuestamente se van a perder (todo lo contrario, con la competencia el mercado laboral se dinamiza), el real miedo es a perder sus ventajas, para que lo tengan claro: son cazadores de zoológico, y cuando se los lleva a terreno abierto no saben cómo apuntar.
2º - Parece que la pandemia de Covid-19 sirve de «comodín» para afirmar o para criticar algo, depende de las necesidades; en este caso, la supuesta incertidumbre y crisis económica sirve de base para que Argentina se retire de las negociaciones; todo lo contrario, la mejor forma de mejorar el sistema productivo es estar presente en los mercados mundiales, donde se espera que aumente el intercambio de bienes, en especial de alimentos, siendo beneficioso para Argentina.
3º - Por último, se usa a la situación financiera del país para decir que Argentina primero debe arreglar dicha situación para luego pensar en otras cosas; esa postura es entendible, pero tiene una falla mortal: si se necesitan la entrada de dólares para el pago de la deuda, y la única forma de conseguirlos es con la venta de bienes y servicios, entonces, cerrar las puertas a futuras ventas hace imposible pensar que la Argentina pueda cumplir con sus obligaciones.
Para concluir, entiendo que la postura adoptada por Argentina de bajarse de las negociaciones que el Mercosur mantenía con otros países, es una de las peores que se pudieron tomar, no sólo por el momento en que se tomó, sino también por las futuras consecuencias que va a tener en la economía del país.
Y lo digo, porque «todos» los especialistas en economía hablan de un periodo posterior a la crisis de la pandemia, los países y la Unión Europea empezarán nuevamente a requerir de bienes y servicios, por lo que posicionarse en estos momentos como un proveedor, con tratados de libre comercio y mercados abiertos y dispuestos a recibir lo que vendemos nos va a permitir: mejorar nuestra economía, la entrada de inversiones y el cambio en las empresas por aquellos sectores en donde somos más competitivos.
Pero, si continuamos aplicando teorías perimidas, levantamos banderas de nacionalismo berreta, continuamos protegiendo a empresarios que no saben competir y hacen todo lo que esté a su alcance para destruir a su competencia, seguiremos siendo un país atrasado y pobre. De la crisis que se avecina sólo se sale fortaleciendo la integración económica regional. Nadie se va a salvar solo.
Gracias por haber leído este ensayo. Los invito a dejar sus opiniones en la caja de abajo para enriquecer el debate de ideas.
Hasta el próximo posteo.
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