Cómo superar el miedo al fracaso

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«El hombre que tiene miedo sin peligro, inventa el peligro para justificar su miedo» [Émile-Auguste Chartier “Alain” (1868-1951) Filósofo y ensayista francés].


Viendo la cantidad de lecturas que tuvo el artículo anterior, me movió a escribir el presente, y lo primero que me vino a la mente, y que siento que no le di mucho espacio para explicarlo, es lo referido a nuestro miedo al cambio.


Les cuento dos anécdotas personales, antes de ser abogado independiente, trabajé en relación de dependencia en dos lugares: el Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia de Mendoza y en un Estudio Jurídico. En el primero, luego de trabajar cuatro años, tenía el decreto de pase a planta permanente firmado, cuando me llama la jefa de ese momento para darme la noticia, yo le dije: «No, gracias, no quiero seguir trabajando en el gobierno»; loco es lo más liviano que me dijeron, cuando se terminó el plazo del contrato, quedé sin trabajo, el miedo a no conseguir nada me invadió ¡y ya no podía volver!, pero, lejos de quedarme quieto, empecé a moverme para generarme mis propias oportunidades laborales, hasta que logré entrar en el Estudio Jurídico.


Ya en el Estudio, con mis estudios universitarios finalizados, y con la matrícula de abogado obtenida, me la jugué, no tenía plan B, recién empezaba y no tenía siquiera un grupo de clientes para sostenerme a mí mismo, hablé con mi jefe, le dije que siendo abogado sentía que podía ganar más, dado que podía ayudar de mejor manera en los tribunales; el Doctor me pidió unos días para pensarlo, pasados los cuales me informó que no podía darme lo que pedía, pero que me ofrecía la oficina para atender clientes en mis tiempos libres. ¿Qué hice? Le agradecí el gesto y le dije que a fin de mes dejaba de trabajar con él.


De nuevo el miedo se apoderó de mi persona, había rechazado la oportunidad de tener un sueldo y poder vivir tranquilo, pero, ¿les digo algo?, en las dos ocasiones no perdí el foco de cuáles eran mis metas en la vida: en el primer trabajo, terminar rápido la facultad, para así ganar dinero con lo que quería hacer; en el segundo, hacer carrera por mi cuenta sin tener un techo sobre mi cabeza que me impida seguir creciendo, hasta el nivel que yo decida.


Como puede ver, querido lector, el miedo sólo es fuerte si dejamos que lo sea; a continuación les explico cómo vencerlo.


Pero primero definamos: ¿Qué es el miedo? Según el Diccionario de la Real Academia Española, miedo es: 1. Sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario. 2. Sentimiento de desconfianza que impulsa a creer que ocurrirá un hecho contrario a lo que se desea. 


¿Se dieron cuenta de algo? ¿No?... Se los digo: el significado de miedo habla de: sensación, imaginario, sentimiento, creer. Quiere decir que en definitiva, ¡todo está en nuestra cabeza! No es que hay una bestia enorme acechándonos detrás de la esquina.


El miedo, en nuestros antepasados, los preparaba para huir o para enfrentar el peligro, tensaba sus músculos, enfocaba la mente en el peligro y nada más, inundaba la sangre con adrenalina, etc. Pero en el mundo moderno, salvo que uno esté perdido en medio de la selva, esos peligros, en su mayoría, son inventos de nuestra propia mente, y como tal, podemos manejarlos.


¿Cuáles son los miedos más comunes? Los estudios psicológicos nos dicen que son: miedo a la muerte, miedo a la enfermedad, miedo a la soledad, miedo a la pobreza y miedo al fracaso.


El miedo al fracaso no se trata tanto del miedo a no conseguir lo que uno quiere, sino que se teme más a la vergüenza, la mirada reprobatoria, en ser tildado de "fracasado”. Bien, sabiendo eso, podemos enfocarnos en algo tan obvio que parece sacado de un sobrecito de azúcar: El fracaso es esencial para el aprendizaje, y ayuda al crecimiento.


Ahora todos dicen: «lo que dijo es obvio», bien, ahora yo les digo: si es tan obvio, ¿por qué siguen emperrados en querer evitar los fracasos y se quedan en su zona de confort, trabajando en algo que no les gusta, siendo infelices porque sienten que pierden el tiempo en algo que no les interesa? 


Si quieren dejar de sentir miedo a fracasar y poder liberarse de esa sensación de vacío existencial, vamos a ir desandando qué cosas hay que empezar a cambiar para vencerlo.


Lo primero, es dejar de permitir que el miedo nos  paralice y empezar a usarlo como motor de acción, aunque suene contradictorio, no lo es, el miedo es un alerta de que algo no va bien, entonces veamos qué es lo que nos preocupa y le buscaremos una solución, para continuar con lo que estamos haciendo.


Otro factor de miedo es «el qué dirán», yo me pregunto: ¿por qué es importante lo que piense otra persona?, si lo que necesitamos es la aprobación del otro nunca saldremos de donde estamos. Lo importante es lo que YO pienso, lo que YO siento, hay que quererse más a uno mismo, tenerse confianza en sí mismo, sabemos de lo que somos capaces, el resto no lo sabe, y qué mejor satisfacción que demostrarles que sí se pudo; y si el proyecto no se materializó, debemos mirar a los ojos a los demás y decir: «ya aprendí qué no debo hacer, ahora, lo voy a hacer mejor».


Salir de la zona de confort es algo que cuesta una enormidad, desde el principio, lo primero que se piensa es en el dinero: qué va a pasar si no me va bien, «al menos tengo este trabajo», para qué me voy a arriesgar, etc. 


Si dejamos que el conformismo nos gane, jamás lograremos lo que queremos. Piensen en esto: cuando aprendieron a manejar la bicicleta, se cayeron, se rasparon, y aún así continuaron, ¿no era más sencillo quedarse en la zona de confort y dejar que otros manejen la bicicleta? No, nos levantamos y seguimos adelante, porque era más placentero la sensación de libertad que quedarse aburrido sentado.


Esa vivencia, ese sentimiento, es lo que debemos tener en cuenta para salir de nuestra zona de confort. Y se los digo por experiencia, la satisfacción que se siente cuando las cosas salen bien, no tiene nombre, sólo hay que experimentarla.


Por último, una vez que salgamos de nuestra zona de confort, reventemos los puentes que nos permiten volver a ella, cuenta la historia que Hernán Cortés, conquistador de México, cuando llegó a las costas mexicanas ordenó quemar las naves, para que ninguno de sus hombres pensara en volver a Cuba.


Esa actitud, de dejar todo atrás y mirar sólo al futuro, nos obliga a enfocarnos en nuestro proyecto, y hacer todo lo posible para que salga bien, sencillamente porque no hay plan B, no hay retorno.


Para finalizar, les dejo unos ejercicios que pueden ayudar a manejar nuestros miedos:


  1. Cuando estemos indecisos en dar el paso adelante y cambiar de trabajo, o de vida, tomarnos unos minutos y pensar si queremos seguir viviendo en la situación que nos encontramos, es más grande el deseo de cambiar.

  2. Anotar en dos columnas: los miedos y las cosas buenas que pueden pasar si decidimos cambiar, y darle a cada un número del uno al cinco, siendo 1 poco probable y 5 muy probable.

  3. En la misma hoja, anotar estas tres cosas: ¿Qué es lo peor que nos puede pasar? ¿Qué es lo mejor que nos puede pasar? ¿Qué sentimiento quiero experimentar al hacer lo que quiero?

  4. Ahora, viendo lo que escribimos antes, nos haremos las siguientes preguntas: ¿Qué acciones podemos tomar para evitar lo malo? ¿Qué acciones podemos tomar para hacer posible lo bueno? ¿Me gustaría experimentar la sensación de bienestar por cumplir mis metas?

  5. Hacer un plan de cambio gradual, pero que no sea muy extenso en el tiempo, lo ideal es que no pase de dos meses.    


Creo que esto es todo lo que tenía para compartir, gracias por haber leído este artículo. Los invito a dejar sus opiniones en la caja de opiniones.


Hasta el próximo posteo.










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